Programación para Mayo de FACT Limited Edition

Después de dos meses llenando La Boîte de buena música, FACT Limited Edition presenta la última programación de este exclusivo ciclo por el que han pasado artistas como: Matt Tolfrey (Leftroom), Shlomi Aber (Be As One), Priku , East End Dubs (Moonharbour) Sascha Dive (Cocoon), entre otros muchos.

Tras la buena experiencia de los últimos meses, se consolida la figura de los artistas de FACT y su excelente química con la pista de baile y el público barcelonés. Es por ello que no puedes perderte a Andre Buljat (Time Has Changed, FACT), Dokser (Mindshake, FACT), Rick Maia (FACT), DJHERR (Electronic Petz, FACT) y HITCH (Kiara, Novo, FACT) el próximo mes de Mayo.

Line up completo:

Viernes 2 de Mayo

Andre Buljat (Time Has Changed, FACT) GER

Dokser (Mindshake, FACT) ARG

Viernes 16 Mayo

Cesare vs Disorder (BPitch Control, Serialism, Vakant) GER

Rick Maia (FACT) PT


Viernes 23 de Mayo

Alex Neri (Tenax) IT

DJHERR (Electronic Petz, FACT) ARG

Viernes 30 de Mayo

Enzo Siragusa (Fuse London) UK

HITCH (Kiara, Novo, FACT) ES

¿Nos elige o la elegimos?

musica2

De verdad pensáis que la música que nos hace enloquecer, ¿la elegimos nosotros mismos?¿ O creéis que nos elige ella?

La que realmente nos hace vibrar en cada nota, y en cada tono, esa es la que nos ha elegido a nosotros. Al igual que no podemos elegir de quien enamorarnos, tampoco podemos escoger la canción que nos pone los bellos de punta.

Porque para que la sintamos profundamente ella sola se tiene que introducir en nuestro cuerpo y mente, no podemos forzarnos a sentir una melodía que en realidad no nos llena. Es como comer chicle, mucho masticar pero poco alimentar.

Las canciones nos hacen revivir momentos y situaciones y por ello las sentimos con mayor intensidad. Son la mezcla de sonidos escogidos expresamente para instantes que recordaremos el resto de nuestra vida, que con solo escuchar las primeras notas sabremos a que nos evocan.

La música

Crónica SanSan Festival: Viernes de Incertidumbre (2/3)

Iván Ferreiro SanSan Festival

La segunda jornada de la 1ª edición del Sansan Festival, estuvo marcada por los retrasos, el cambio de horarios y la incertidumbre. En general, el público se cabreó por la mala organización y dejó constancia de ello a través de sus opiniones en redes sociales. Se entiende que es la primera edición y que siempre hay problemas técnicos de última hora, retrasos en el comienzo de los conciertos, y otros percances, pero lo de ayer no fue normal.

Entrábamos en torno a las cinco de la tarde, con la idea de ver a Carlos Sadness, y nuestra sorpresa fue que casi estaba ya acabando su concierto. Intentamos enterarnos de los horarios actualizados, para que no nos pasara lo mismo en otros conciertos, y no hubo manera de que nos facilitasen este dato. El escenario piscina, adelantado, y el Jack Daniel’s, con retraso de más de una hora.

Carlos Sadness, atrajo a bastante gente, a pesar del calor que hacía a esas horas y en el poquito tiempo que lo pudimos ver, nos dejó muy buen sabor de boca. A los que dicen que este chico no canta, que sólo recita, les digo que lo vean en directo, pues tiene una voz muy característica y un show bastante enérgico. Suena muy diferente del formato digital.

Carlos Sadness SanSan Festival

The Right Ons, los siguientes en nuestra lista de favoritos, no tocaron hasta cerca de las ocho de la tarde. Una pena que se retrasara tanto este concierto, porque no pudimos verlo. Al que sí llegábamos era a Varry Brava, previsto para después de este. Y gran sorpresa la que nos llevamos cuando una vez dentro, esperando que terminasen de montar, vimos que sobre el escenario, estaba el teclado de Iván Ferreiro. Empezamos a investigar y encontramos un vídeo de los Varry, donde decían que la organización, les había movido a las 2 a.m, porque eran un grupo demasiado movido para las ocho de la tarde… Desde el twitter de @SanSanFestival, publicaban que este grupo se había cambiado de horario por petición popular. Discrepo. Sólo teníamos que esperar 6 horas más, para verles. Pero bueno, no pasaba nada, el gran Iván Ferreiro iba a hacer acto de presencia en unos minutos, sobre el escenario principal. Y tras una larga espera, así fue. Comenzó uno de los conciertos con más afluencia de público. No sé cómo explicaros lo que pasó entonces. Bochornoso cómo sonaba el escenario principal. El público gritando “no se oye!!” y moviendo los brazos, para que se hiciera algo al respecto. Tras dos canciones, Iván Ferreiro paró el concierto a la espera de que pudieran solucionar los problemas técnicos que estaban habiendo. Tras este parón, se escuchaba por lo menos, la voz del cantante, aunque el sonido fue penoso, nada nítido. Una pena…

Iván Ferreiro SanSan Festival

Ivan Ferreiro SanSan Festival 2

La siguiente actuación, fue la de Amaral. El sonido mejoró, probablemente porque ellos si habían podido hacer la prueba de sonido, pero aún así, no se escuchaba con potencia la voz de Eva, a la que había momentos no se le entendía por lo bajito que sonaba. La actuación estuvo genial, sin embargo. Derrocharon mucha fuerza sobre el escenario, e hicieron que nos emocionáramos con temas de sus primeros discos. También pudimos escuchar temas más actuales y el polémico single “Ratonera”.

Amaral SanSan Festival
Amaral SanSan Festival 2

Miss Caffeina, eran los siguientes en ocupar el escenario principal. Dieron un conciertazo y la verdad, es que fue uno de los grupos que mejor sonaron. No quiero pensar cómo tienen que sonar estos chicos en otras condiciones. ¡¡Habrá que verles!!

Eran ya las 3 a.m y Varry Brava no había pisado el escenario todavía. Sinceramente, no sé cómo estos chicos pudieron salir con tantas ganas y con el buen rollo con el que salieron, después de la larga espera que tuvieron que aguantar. Pero allí estaban, haciéndonos saltar y bailar. Caracterizados como siempre con sus mejores trapitos, nos hicieron pasar uno de los mejores ratos del día de ayer. Esperamos que con su nuevo proyecto cosechen muchos éxitos, pues estos chicos se lo merecen todo.

Para poner la guinda al pastel, salía Guille Milkyway al escenario, a las 4 a.m. En su dj set, echamos de menos canciones de La Casa Azul, que a todos nos hubiera gustado escuchar. No sé en qué momento se inventó esto del Dj set, pero una actuación suya, hubiese sido infinitamente mejor. Me resulta triste tener a alguien con tanto talento encima de un escenario y no poder escucharle cantar. Otra vez será.

Esta es la tercera y última noche del festival. Esperemos que se respeten algo más los horarios y que el sonido sea decente, porque hoy hay grandes actuaciones y ¡¡¡¡queremos disfrutarlas!!!!

¡Mañana os lo contamos!

La entrada Crónica SanSan Festival: Viernes de Incertidumbre (2/3) aparece primero en Un Festival por Dentro.

Kirguistán. Tras las huellas de Alejandro Magno (parte III)

Álex en Kirguistán

Dejé el relato pendiendo de un hilo. Me encontraba bajando al campo base para un merecido descanso de dos días. El calvero del Edelweiss, como así se llamaba la zona en la que estaban ubicados los campamentos de la mayoría de las expediciones, era una llanura formada por una antigua morrena glaciar, hoy cubierta de hierba y flores. Un lugar bucólico.

El siempre aburrido descanso en campo base se pasa leyendo libros, inventando absurdos juegos y retos con otros alpinistas, y lo más importante, comiendo y bebiendo para reponer fuerzas. Son los días en los que hay que tener más cuidado de no pillar una temida diarrea, que podría echar al traste con la expedición.

El problema del descanso fue el tiempo. Al día siguiente de llegar, nos levantamos con medio metro de nieve fresca, algo inaudito en las últimas temporadas. Estuvo cubierto y nevando durante tres días.

Foto 1

Finalmente la cuarta jornada lució un sol abrasador que nos permitió a todos los alpinistas que estábamos a esa altura, ascender al Campo I y a los que estaban por encima, descender y dar por terminada la expedición. A medida que subíamos, al Campo I, los alpinistas que me iba encontrando en el camino repetían lo mismo, una y otra vez: vientos horribles que habían arrancado muchas tiendas en el Campo II (donde estaba la mía, o debería estar), toneladas de nieve fresca, mucho frío en altura… vamos, unas condiciones para echarse a temblar.

Ya por sí sola, la subida al Campo I no estuvo exenta de fatigas debido a la nieve que había en la ruta. La subida a Campo II, a través del glaciar del Lenin y sus temidas grietas no fue menos.

Mi intención era subir sin parar del Campo I al Campo III, parando en el II solo para recoger mi tienda. Rezaría para que siguiera en su sitio. El mayor problema de este recorrido eran las grietas tapadas que había entre los dos primeros campos de altura, sobre todo al ir sólo y sin compañero de cordada. Finalmente no tuve problema, pero el recibimiento en Campo II fue dantesco. No quedaba prácticamente nadie allí. De las cincuenta tiendas de campaña que podía haber hace una semana, no quedaban en pie más de media docena, el resto se las había llevado el viento, estaban enterradas y rotas, o habían sido recogidas por la expediciones.

Tienda enterrada en el pico Lenin - Kirguistán

Mi tienda seguía allí, incólume, sólo con un palo roto que tuve que arreglar con algo de cinta americana. Tarde más de dos horas en desmontarla, debido al hielo que tapaba sus faldones. En cuanto la recogí, subí hacia el Campo III a través de una ruta sin huella, nadando en un mar de nieve que me llegaba, a veces, por la rodilla. Iba cargadísimo, no quedaba casi nadie en la montaña, el resto de alpinistas venían por detrás de mí, al día siguiente, pero yo quería aprovechar una única jornada de buen tiempo que daban al día siguiente, después, entraría de nuevo la borrasca, de ahí que tuviera que acelerar la subida.

Después de tres horas de camino, mucho más que la anterior subida de aclimatación, un enorme vendaval me hizo parar en un collado antes del Campo III. Decidí montar la tienda y salir de madrugada para la cumbre desde allí, con lo justo, sin peso.

A las 12 de la noche estaba preparado para el ascenso. En poco más de 3 horas llegué al antiguo asentamiento del Campo IV, a unos 6500 metros de altura, donde se veía una tienda vieja de alguna expedición. El mal tiempo volvió a comenzar. Estaba sólo en la montaña. No había nadie más a mi alrededor. Algunos de los alpinista que a esa hora salían del Campo III aún no habían alcanzado mi posición.

Decidí dar la vuelta y regresar a mi tienda. Bajé volando, casi al límite de lo que me daban las piernas, alcanzando mi tienda justo cuando comenzaba a amanecer. Un espectáculo maravilloso ver las nubes rojas, el cielo cubierto amenazando tormenta a través de la puerta de mi “hogar”.

Amanecer en el pico Lenin - Alex en Kirguistán

Después de desayunar y dormir unas horas, decidí cargar todo y ascender algunos metros más para intentar volver a repetir el intento a cumbre, agotando mi último cartucho.

La siguiente tarde y noche dormí en el Campo III, esperando la llegada de la madrugada. Esta vez lo pasé realmente mal. El viento se desató durante toda la noche, mi tienda, que estaba ya bastante perjudicada, no aguantaría la fuerza del viento. Estuve toda la madrugada sin pegar ojo, agarrando los palos rotos intentando evitar salir volando, fuera nevaba con fuerza.

A las cinco de la mañana, Stan, mi amigo búlgaro y un grupo de indios salieron para cumbre invitándome a unirme a ellos. Dude, probé y decidí que mis fuerzas y el tiempo no eran lo más aconsejado para alcanzar una cima que se había mostrado intratable. Decidí no arriesgar, hice bien. Durante el ascenso desapareció una persona, casi todas se dieron la vuelta, y los que llegaron, casi no son capaces de descender. Caótico, cruel, como se muestra una montaña que hasta ahora había parecido plácida, incluso fácil. Como cambian las cosas.

fotos 2

Recogí todas mis cosas, sin mirar atrás, cargando más de 25 kilos de nuevo a la espalda (residuos incluidos), abriendo huella para abajo, de nuevo como en un tobogán de espuma, por el suelo cada dos minutos. Pasé por delante del cementerio de tiendas del Campo II, donde algunas se veían mucho menos que el día anterior. Sortee las grietas como pude, puentes de nieve inestables, nieve a más no poder que me pegaban a los crampones haciendo que, en muchas ocasiones, esquiara en vez caminar. Llegué al Campo I, al Campo Base, donde pasé 24 horas esperando mi transporte de nuevo a la civilización Kirguiz.

Y el regreso, tan esperado, tan ansiado, sufriendo de nuevo en el coche, bajo lluvias torrenciales que nos hacían perder el control en cada curva. Y el sol y el calor, de nuevo, bochornoso, de Bishkek, una ciudad en decadencia pero con cierto estilo, con algunas calles que pasear y algunos lugares donde comer, una amalgama de culturas en plena ruta de la seda.

Y la llegada al aeropuerto, una sola cara que te sonríe, que te abraza cuando llegas, con 10 kilos menos de mí mismo, con la mochila llena, la cámara llena de experiencias y la cabeza llena de ilusiones.