Las muertes en los festivales ya no son noticia

coachella

Hace unos días nos llegaba la noticia de la muerte de Kimchi Truong, una joven de 24 años que asistía a los conciertos del Coachella; y que falleció por sobredosis de drogas el pasado jueves, después de estar varios días ingresada en un centro hospitalario.

Aunque en este caso concreto, serán necesarias unas cuantas semanas más para confirmar que la causa de la muerte fuera una sobredosis, no es un caso aislado en el mundo de los festivales.

Pero más doloroso que la muerte en sí, es ver que la noticia ya no nos afecta. Duele más la cancelación de artistas que la muerte por sobredosis en un festival. Y eso es así.

Los festivales están adquiriendo un riesgo de muerte que ya les gustaría a los bomberos. Con la crónica de los festivales se adjuntan las esquelas. Y no soy cruel, soy realista. Últimamente es así. Finaliza un festival, y llega la noticia de la muerte, en singular en el mejor de los casos. Y es que todavía me viene a la memoria muchas veces la masacre del Love Parade (Alemania, 2010), que se cobró la muerte de 21 personas por asfixia y una buena retaíla de heridos. O más reciente, hace un mes, tenía lugar la muerte de 6 personas por sobredosis en el Future Music Festival (Malasia).

Hay algunos casos en los que la responsabilidad de las muertes recae en la organización de los festivales, pero hay una gran cantidad de casos de muertes por sobredosis de drogas y alcohol, donde “nosotros” somos los responsables.

Es muy trágico que la gente muera en estos eventos donde tanto disfrutamos; y que sea por actuar de forma irresponsable.

Para esta temporada de festivales, vale pasárselo bien, pero siempre con cabeza. La música te dará el subidón que necesitas.

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