Tradiciones de fin de año en Europa

Comer las doce uvas para atraer la buena suerte, sacar las maletas a la puerta de casa para tener un año de viajes, llevar ropa interior roja o del revés el último día del año…todo vale con tal de tener un buen comienzo del año esperando a que nuestros deseos sean cumplidos. Hemos recopilado algunas de las tradiciones más populares para que tengáis el mejor 2015 que os podáis imaginar.

España

Puerta del Sol en Navidad

Puerta del Sol – Foto de María Martín

Las uvas de la suerte

Seguro que más de uno se ha atragantado con alguna uva en nochevieja. Existen dos versiones al respecto sobre esta tradición. La primera responde a una buena cosecha en 1909 que llevó a los productores a venderla como las “uvas de la suerte”. La segunda nació años antes en 1882, cuando los madrileños quisieron ironizar la costumbre de la burguesía de beber champán y comer uvas en Nochevieja nada menos que en la Puerta del Sol.

Una excusa perfecta para recibir el año al son de las campanadas. No dejéis de pedir un deseo, uno por cada uva que os zampéis, para que se cumplan en 2015.

Llevar ropa interior roja

Dicen que la tradición de llevar ropa interior roja responde al deseo de pasión y amor que simboliza este color y que no queremos que falte en nuestro nuevo año. Se dice que si estrenas un modelito color rojo atraerás el amor y la prosperidad en 2015.

Dinamarca

Dinamarca

Dinarmarca – Foto de Mariana Maia

Lanzar la vajilla

Dinamarca es el país perfecto para los que os guste romper cosas ya que despiden el año rompiendo la mejor vajilla para desear suerte el prójimo tras la cena de nochevieja. Cuantos más platos rotos tengas a la puerta de tu casa el 1 de enero, más suerte tendrás en el nuevo año. Muchos también saltan de una silla con la última campanada para entrar con buen pie en el año que se aproxima.

Italia

Milán

Milán – Foto de Angelo Amboldi

Comer lentejas

Las legumbres no pueden faltar en los países mediterráneos. En Italia el primer día del año es costumbre alimentarse con un buen plato de lentejas, símbolo de abundancia y dinero.

Tirar muebles por la ventana

Si andáis por la calle no perdáis de vista por dónde pisáis ya que desde hace algunos años se ha vuelto tradición deshacerse de los viejo, incluso si es necesario tirando los muebles por la ventana. Esta tradición es popular en las regiones de Nápoles, Sicilia y Calabria. En el siguiente post podéis consultar todas las tradiciones italianas en fin de año.

Francia

Paris en Navidad

París – Foto de Mathieu Marquer

Beso bajo el muérdago

Si en España celebramos la nochevieja comiendo uvas en la Puerta del Sol, en Francia se reúnen para cenar y recibir el año con un beso bajo el muérdago. Después salen a la calle para reunirse alrededor de los Campos Elíseos y La Torre Eiffel para brindar por el nuevo año.

Alemania

Berlin

Berlín – Foto de María Martín

Comida en abundancia

Si hay un país donde se come bien es en Alemania. En el país germano es tradición servir abundantes platos de comida pero ¡ojo! Todo comensal debe dejarse una parte del plato sin comer, ya que así se asegurará el buen alimento para el próximo año.

Reino Unido

Londres

Londres – Foto Tony Hall

Llegar el primero

Habéis oído bien. Si eres el primero en llegar a un lugar para felicitar el año nuevo tendrás buena suerte durante el resto del año. Esta tradición es conocida como “First Footing” y se practica en visitas a familiares y amigos. No olvidéis portar un regalo o presente que complemente vuestra visita.

La entrada Tradiciones de fin de año en Europa aparece primero en Blog de viajes en grupo The Fun Plan.

Gracias a TheFunPlan

Viaje fin de curso por Europa

Habéis terminado el instituto. Es el momento perfecto para preparar un buen makuto y lanzaros a la ruta por Europa, descubrir las ciudades que traspasan nuestras fronteras, sumergiros en la historia, aprender otros idiomas y sobretodo, vivirlo con vuestros amigos. Como especialistas en viajes en grupo, os dejamos los tres tipos de circuitos más completos para lanzaros a la aventura europea, ¿estáis preparados?

Viena, Praga y Berlín

Praga

Una semana completa donde sólo tendréis que preocuparos por disfrutar de vivir la experiencia europea. Antiguamente era llamada la ruta imperial, un camino comercial que separaba las ciudades de Viena a Budapest. Tres ciudades cargadas de historia a sus espaldas, pero también de planes para gustos y colores.

Viena

En Viena descubriréis los palacios de la princesa Sissí (seguro que os suena) y aprovechar para ver conciertos al aire libre, exposiciones y sentiros como auténticos príncipes y princesas.

Praga

Os enamoraréis de Praga nada más piséis la plaza del reloj astronómico. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es también la ciudad con mayor número de conciertos de jazz y cuenta con la discoteca más grande de Europa Central, la Karlovy Lazne. Cinco plantas de música donde bailar hasta el amanecer.

Antes debéis visitar el Puente de Carlos, la casa de Kafka, el barrio judío y el castillo. Si os quedáis con ganas de conocer más a fondo la ciudad aquí os dejamos un recorrido de un día por Praga y una página con toda la información práctica. ¡Iréis bien equipados!

Berlín

¿Listos para conocer Berlín? Tendréis dos días con tiempo, ¡Aprovechadlo porque os sabrá a poco! Cada barrio es distinto, así como cada parque. Una de las ciudades con más historia de Europa, os embaucará de tal modo que acabaréis reservando vuestra próxima visita.

¿Qué es lo que no os podéis perder? El muro de Berlín, por supuesto, pero también la ciudad de los museos, la puerta de Brandemburgo, el karaoke de Mauerpark y alguna de las discotecas donde bailaréis hasta que salga el sol en Kreuzberg. No os perdáis nuestro post de Berlín en un día, ni esta página con toda la información para no perderos nada de la ciudad.

París, Bruselas, Amberes y Ámsterdam

amsterdam

Una ruta para visitar cuatro ciudades que os dejarán sin palabras. No os cansaréis de conocer las curiosidades que rodean a cada una de ellas. Si sabéis francés, ¡es el momento de practicarlo!

París

Dos días en París os sabrán a poco aunque serán suficientes para conocer todo lo que la ciudad tiene para ofreceros. Una ciudad de cine con escenarios para gustos y colores. No debéis perderos la Torre Eiffel, los campos Elíseos, el Louvre (y la Sonrisa de Mona Lissa), Moulin Rouge y el MontMaitre de Amelie y las vistas desde el Museo Nacional de Arte Moderno Pompidou. Si no os queréis perder nada no os perdáis nuestro post París en un día;)

Bruselas y Amberes

Tras ver París todo os sabrá a poco aunque los Países Bajos os sorprenderán por su sencillez y belleza extremas. En Bruselas debéis haceros una foto con el Manneken Pis y probar por supuesto el chocolate belga J Amberes es conocida como la capital mundial de los diamantes, ¡así que ya sabéis cuál será el regalo para vuestra madre!

Amsterdam

En Ámsterdam no podréis dejar de sonreír con la ciudad en la que viviréis dos días completos. La mejor manera de conocerla es en bici, ¡os lo pasaréis en grande! Recorred los canales, visitar la fábrica de Heineken, alguno de los coffee shops, el barrio rojo, la plaza Damn, y los conciertos con música en directo ;) ¡No olvidéis enviadnos una foto desde el famoso “I Am Amsterdam” en la plaza de los museos Museumplein! Para no desaprovechar el tiempo os contamos nuestros #funplanes favoritos en el post Ámsterdam en un día.

Italia

Venecia

Si habéis decidido poner en práctica vuestros conocimientos de italiano y conocer las maravillas del país mediterráneo os recomendamos dos opciones de viajes. Ambos recorren la Toscana Italiana, salvo que el primero disfruta de la Torre de Pisa mientras que el segundo ofrece la posibilidad de conocer los canales venecianos. Si queréis conocer todo lo que os depara la Toscana no os perdáis el blog de viajes Vive Toscana.

Roma – Florencia – Pisa

¿Queréis conocer el coliseo Romano, el arte en estado puro, la Torre de Pisa? Esta es vuestro circuito. Durante el día aprenderéis historia del arte y por la noche degustaréis el Limoncello acompañando al helado italiano. En Roma no os perdáis la Fontana di Trevi, la Piazza di Spagna, el barrio del Trastévere (repleto de artistas), una ciudad donde desearéis volver.

Florencia tiene todo y más donde elegir. Ha sido elegida entre todas las ciudades italianas como “la ciudad del Arte”. Allí conoceréis al David de Miguel Ángel y el atardecer más espectacular desde el Ponte Vecchio.

¿Qué tiene pisa que tanto atrae? Por supuesto, además de su famosa Torre Inclinada en la Piazza dei Miracoli, también tiene otros edificios blancos que la han convertido en Patrimonio Mundial de la UNESCO. Cada año recibe más de 100.000 turistas, ¡no os la perdáis!

Florencia – Venecia – Roma

Un recorrido que os llevará por las ciudades más grandes de la Toscana Italiana, Roma y Venecia. Si elegís esta opción no os arrepentiréis, pues seréis de los pocos que conocerán la ciudad inundada, Venecia. Podréis montar en góndola y perseguir a las palomas en la Plaza de San Marcos. La ciudad cuenta con 400 puentes y 118 pequeñas islas, ¿os dará tiempo a ver todas?

Fuente Funplan

Bolonia y Florencia: 2 ciudades en 2 días

Una de las ciudades de las que más había escuchado hablar de Italia pero que nunca me había llamado demasiado la atención era Bolonia. Y siendo que desde varias poblaciones de España hay vuelos ‘low cost’ hasta ella por precios muy, muy asequibles durante todo el año, me decidí a pasar un fin de semana allí. Para mi sorpresa comprobé que sólo había 100 kilómetros de distancia con la hermosa Florencia, otra ciudad desconocida hasta el momento para mí, y que hay trenes que comunican ambas localidades en media hora. Por lo tanto, esta fue la ‘señal definitiva’ para comprar un económico vuelo de 40 euros de ida y vuelta a Bolonia visitando cada día una ciudad…

Sábado: recorrido por Bolonia

El aeropuerto de Bolonia es uno de los más cercanos con respecto a la ciudad (recordemos que aeropuertos en los que se opera con compañías de bajo coste como el de Londres, París o Bruselas están a unos 70 kilómetros de las capitales) ya que en tan sólo 15 kilómetros estás en el centro de Bolonia. Justo cuando íbamos a comprar el billete de autobús para que nos acercara al centro (6 euros por persona), una pareja de españoles nos ofreció compartir un taxi con ellos ya que la carrera del aeropuerto a la estación de trenes sólo era de 16 euros (por lo tanto, a 4 euros por pasajero). Casualidades de la vida, ese mismo chico era un antiguo amigo de mi pareja, por lo que diez años más tarde se reencontraban en el aeropuerto de Bolonia… (¡el mundo es un pañuelo!)

O

El taxi nos dejó en la estación de trenes ya que el alojamiento lo había reservado a pocos metros de allí por dos motivos: porque al día siguiente iríamos en tren hasta Florencia y porque la estación está a ‘las puertas’ del casco antiguo de Bolonia. Tras dejar las maletas en la habitación, nos dirigimos hacia el sur para llegar en pocos minutos a la zona neurálgica de Bolonia: la Plaza Mayor. Aquí se encuentra la Fuente de Neptuno, el Palacio de Re Enzo, la Biblioteca SalaBorsa y la basílica de San Petronio; para esta última debes entrar con los hombros y rodillas cubiertas. Rodeando el Palacio de Re Enzo está la oficina de turismo, en la que cogimos un mapa de la ciudad.

Fuente de Neptuno en Bolonia

Yendo por el lateral de la izquierda del templo religioso llegamos hasta el Archiginnasio, uno de los palacios más destacados de Bolonia y la que fue la antigua sede de la Universidad de la ciudad. Se puede acceder al interior sin ningún tipo de coste e incluso utilizar los aseos públicos y gratuitos (algo que no se encuentra en ningún otro edificio público de Bolonia). Lo que sí era de pago era el acceso al Teatro Anatómico, por lo que pagamos sus 3 euros de entrada para ver la sala donde siglos atrás se realizaban las clases de medicina. Al salir, nos dirigimos a la cercana Vía Castiglione para ver el símbolo por excelencia de Bolonia: las Torres Asinelli y Garisenda.

Torres de Bolonia

Aunque antiguamente la ciudad estaba ‘plagada’ de torres, sólo estas dos se han mantenido en pie y se han convertido en una de las visitas imprescindibles de Bolonia. Subimos hasta lo alto de Asinelli, tras un ascenso interminable y tras pagar una entrada de 3 euros por persona, pero ofreciéndonos como resultado unas vistas espectaculares de la población donde los tejados rojizos eran los protagonistas. Para coger fuerzas después de la fatigosa subida, nos dirigimos hasta el norte para comer en el famoso restaurante Osteria Dell’Orsa en la Vía Marsala. Bolonia es una de las ciudades más caras de Italia, por lo que en este local encontraréis que la calidad-precio compensa los elevados precios de la población.

En las últimas horas del día, callejeamos por Bolonia, recorrimos la Vía de la Independencia donde se concentran la mayoría de tiendas y fuimos a ver uno de los secretos mejor guardados de la ciudad: los canales de Bolonia. Antiguamente la ciudad tenía una importante red de canales, pero poco a poco fueron desapareciendo para poder disponer de terreno para construir. Sin embargo, en la Vía Piella se puede ver como las aguas de Bolonia recorren todo el subsuelo de la ciudad en un pequeño tramo en el que uno de estos canales sale a la superficie. Antes de ir a dormir, picoteamos algo en uno de los famosos ‘aperitivos italianos’; esta tradición es pagar en un local la bebida y poder merendar/cenar todo lo que quieras sin pagar por ello.

Canales de Bolonia

Domingo: Florencia en un día

Y el domingo nos levantamos muy temprano para estar a las 7,30h en la estación de trenes de Bolonia con destino Florencia. Aunque había trenes express que conectaban ambas ciudades en media hora, tenían un coste de 28 euros por persona (contando ida y vuelta); así que decidimos ahorrar un poco y coger el tren que tardaba una hora, hacía más paradas, pero que su precio se reducía a la mitad; por lo que a las 8,30h nos plantamos en Florencia. Su estación de trenes es similar a la Bolonia en relación a emplazamiento, ya que está junto al casco antiguo. Tras desayunar nada más llegar, nos dirigimos directamente a lo que para mi gusto es lo más bonito de la ciudad: la Plaza del Duomo.

La impresionante catedral me dejó con la boca abierta y no podía dejar de fotografiarla

Justo enfrente estaba el baptisterio, pero como estaba en obras, estaba totalmente tapado (en Italia siempre te encuentras con ‘sorpresas’ como esa). Lo ideal es coger la entrada a la catedral a primera hora de la mañana ya que después la plaza queda repleta de turistas; con este billete se tiene acceso al templo religioso, a lo alto de la cúpula, al baptisterio, la cripta, el campanille y el Museo de la Ópera. Después, bajamos hacia el sur para visitar otras dos plazas preciosas: la de la República y la de la Señoría. En esta última se encuentra el Palacio Viejo y justo al lado la Galería Uffizzi, uno de los museos más importantes de Italia. Sin embargo, por problemas de tiempo no entramos a visitar ninguno de los dos monumentos pero me lo dejé ‘apuntado’ para mi próximo viaje.

Puente Viejo de Florencia

La siguiente parada fue la ribera del río Arno donde está el símbolo de la ciudad: el Puente Viejo. Considerado el puente de piedra más antiguo de Europa y hoy en día donde se concentran las mejores joyerías de Florencia; nos enamoró nada más verlo. Paseando a orillas del río llegamos hasta ‘los pies’ del Jardín de la Rosa, donde tras un largo ascenso se llega hasta la Plaza Michelangelo.

Plaza de Michelangelo

Además de ser el mejor mirador de la ciudad porque se tiene una panorámica espectacular, fue nuestra última parada antes de regresar en tren a Bolonia ya que nuestro vuelo salía a primera hora del lunes. Sin duda, un viaje más que recomendado si queréis conocer dos ciudades hermosas, en poco tiempo y con un presupuesto bajo.

.