Crónica: 4every1 Festival, amanecer bailando en Madrid

Hace unos meses recibíamos con alegría la noticia del nacimiento de “4every1 Festival”, una propuesta que, como su propio nombre indica, trataría de aunar distintas corrientes de electrónica, para todos los gustos, en la casi olvidada Ciudad del Rock.

Durante 16 horas, 60 artistas pasaron por alguno de los seis escenarios que tenían preparados para el público, divididos simétricamente en dos zonas diferenciadas: una, con “Big Zoológico” a la cabeza dedicada al EDM y la otra con el escenario “The Grass” comandando, dedicada a sonidos más underground.

Además, las más de 15.000 almas que pasamos por la Ciudad del Rock pudimos disfrutar de diferentes actividades complementarias como la “Summer Holi Party” (una auténtica guerra de polvos de colores), el simpático staff de Arnold Fighters, así como de una imponente noria, fuegos artificiales, o las espectaculares fuentes de las que goza el recinto. Lástima que se viera algo desértico en algunos puntos (hay que tener en cuenta que este espacio está pensado para acoger hasta 50.000 asistentes), algo normal en una primera edición.

Así fue el Primavera Sound 2014

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Ya hace una semana que terminó el Primavera Sound y hemos tenido tiempo para recuperarnos de tantas emociones fuertes. Después de una semana que se ha hecho verdaderamente cuesta arriba, hacemos recuento de lo que fue el Primavera Sound para las dos bloggers de Un Festival por Dentro que allí estuvimos.

La compañía
es la que para muchos determina en ciertos aspectos la corriente que sigue un festival. Este año el “Team PS” que llevábamos era muy bueno; era el equipo definitivo. Realmente sin planearlo, se nos quedó un grupo bastante majo que a la hora de disfrutar muy fuerte del festival, nos venía como anillo al dedo. Una edición con ausencia de atracciones de feria gigantescas. Arco iris que han ganado protagonismo tras chaparrones que nos mantenían en vilo (sacrificando alguna actuación). La llegada del normcore, el abandono de barbas y outfits en general.

JUEVES

Future Islands era uno de los nombres subrayados en nuestro clashfinder de jueves. Así que empezamos nuestra ruta festivalera en el escenario Pitchfork, con pena penita pena de saber que teníamos que sacrificar a Neutral Milk Hotel y a St. Vincent (la que muchos catalogan como revelación de 2014), pero es que el Singles de los Future Islands nos ha tenido un par de meses muy enganchadas. Un concierto perfecto como pistoletazo de salida, acompañado de la primera Heineken (5€/33cl, sí, sí, y era la más grande) del año primaveral. El público tenía ganazas de verlos y toda la energía de un primer día de festival, así que no fuimos las únicas que corearon “Seasons (Waiting On You)”.

Casi sin tiempo para hacer parada en boxes (hablamos de hidratarnos y alimentarnos), en el mismo escenario siguieron CHVRCHES. A Lauren Mayberry no pensábamos perdérnosla por nada en este mundo. Desde la barrera vivimos la escasa hora de actuación como una fiesta continua, bailando y saltando con los sintes mágicos de los escoceses y cantando sin mucho tino sus hits más coreables.

Uno de los momentos que más esperábamos sin duda era el concierto de Arcade Fire. Un no parar de sorpresas con sabor a Funeral, Neon Bible, The Suburbs y ReflektorEl concierto más emotivo para muchos asistentes al festival, desde luego el más intenso para las que firman. Los canadienses nos enseñaron que su Reflektor puede ser una fiesta y nos recordaron los temas que más nos gustan de sus trabajos anteriores: “No Cars Go”, “Keep the Car Running”, “Rebellion (Lies)”, tres de las cuatro “Neighborhoods” y otros muchos de sus hits sonaron en su selección de 21 temas. Bailes y coreografías que en “Rerrepointycarlasifereflektor” y en “Afterlife” significaron los momentos más top de la noche y del festival. Tras años cerrando sus setlists con el poderoso combo que forman “Power Out” y “Wake Up”, en esta gira la apoteosis final del concierto (cerraron con “Wake Up”, por supuesto), vino precedida de una magnífica “Here Comes the Nightime”: cabezudos sobre el escenario, confeti sobre el público y Barcelona entera hizo la conga. Win Butler, tienes ganado cualquier cielo que exista. Vivimos el set como reinas, entre mezcal mexicano y abrazos, muchos abrazos. Momentos de esos que emocionan demasiado, en los que uno no puede parar de sentirse feliz, joder, fue increíble. Adjuntamos video de las asistentes por dentro tras este momento o tal vez después, nunca lo sabremos.

Los minutos que separaban la actuación de los canadienses de la de Disclosure se pasaron muy rápido (puede que esta fuese la última vez que tuvimos la suerte de ver dos conciertos seguidos en dos escenarios contiguos). Eso sí, podemos afirmar, y que levante la mano quien también se diese cuenta, que el trending topic de la noche entre los asistentes al concierto fue “When a fire stars to burn”. Unas visuales geométricas y un baile de luces láser para flotar inmersos en el subidón que nos brindaban los ingleses. Complicado lo de acercarse a primera filas, preferimos quedarnos un poco más atrás con algo de espacio, lo de bailar era justo y necesario. La decisión entre ver a estos o a Moderat, que coincidían en horario a kilómetros de donde estábamos, fue dura y muy difícil de tomar.

La gran mayoría de la enorme masa que desfilaba desde Mordor (los escenarios Heineken y Sony) se dirigía hacia el show de Metronomy en el escenario Ray-Ban. A esas horas (03:15), y con el largo y arduo camino que separa las dos zonas del festival, se dan momentos de confusión y desorientación, encuentros efusivos, cambios de ideas, indisposiciones varias y reubicaciones. Vamos, que llegamos por los pelos al comienzo de Metronomy. La hora escogida no casó con muchos de los temas de su Love Letters, pero alcanzó momentos en los que el público respondió con kilos de buen rollo y alegría, como en las contagiosas “The Bay”, “The Look”, “Corinne” y “Radio Ladio”. El cierre, brutal con “You Can Easily Have Me”.

El cierre de la primera noche vino seguido, en mismo escenario y de la mano de Jamie XX,que también había hecho un set esa misma tarde en la socorrida carpa Boiler Room. El frío nos movió hacia las primeras filas justo para escuchar su remix de “You’ve Got the Love” de Florence + the Machine y el “Open Eye Signal” de Jon Hopkins y después el agotamiento nos dirigió hacia casa tras una jornada bien completa de conciertos y diversión. Aquí el set completo de Jamie XX en el Primavera Sound 

VIERNES

La lluvia que nos tuvo aterrorizados durante la tarde del viernes nos impidió acercarnos al festival hasta después de cenar, así que nuestra primera cita aquel día fue con los Pixies en el escenario Heineken. La legión de incondicionales pudo presenciar un set de casi dos horas, marcado notablemente por el Doolittle y el Surfer Rosa para la alegría de muchos. Un setlist de cerca de 30 temas, entre los que por supuesto hubo varias muestras de su trabajo más reciente, y si ya coincidíamos en que nos dejaba un poco a medias, en vivo se comprobó que Indie Cindy no es la mejor continuación para los de Black Francis.

Pasada la media noche, el aire del Fòrum se impregno de clase, de elegancia y de pura emoción. El escenario desplegó un místico e intenso juego de luces, las notas de “Don’t Swallow the Cap” empezaron a sonar y, poco después, la voz de Matt Berninger inundó los corazones de todos los que se reunieron allí. The National presentaron varios de los temas de su Trouble Will Find Me, emocionándonos a lo grande con “Graceless” o “I Should Live in Salt”, y también tocaron, por supuesto, temas de sus anteriores trabajos, como “Fake Empire”, “Mistaken for Strangers”, “Vanderlyle Crybaby Geeks” o “Bloodbuzz Ohio”. Muchos esperábamos que en “Sorrow” St. Vincent se uniese a la banda en el escenario. No fue así, pero lo que pudimos ver en su lugar fueron dos de las reuniones más grandes del indie actual: Justin Vernon (Bon Iver, que actuó con Volcano Choir al día siguiente) subió al escenario a acompañar a la banda en “Slow Show” y, más tarde, fue Hamilton Leithauster (The Walkmen) el que ayudó a conseguir que vibrásemos con “Mr. November” casi al final del concierto. Casi na’. Uno de nuestros favoritos de este año.


 

Nuestra siguiente parada fue en el ATP con SBTRKT, una ducha de electrónica y dubstep que nos puso a todos a tono después de la calma intensa de The National. Un set bastante corto, aunque contundente. Amigos por todas partes, charcos, un frío que pelaba, pero más contentos que Lilly Allen en el FIB (no sé si me entendéis).

El cierre de la noche se dio entre besos y abrazos y todas esas cosas que pasan en los festivales a partir de cierta hora y que son la quintaesencia de los eventos musicales de masas, pero se dio en el escenario Pitchfork, con un Pional bastante desinflado. La intención de mover a los colegas hacia el Ray-Ban, donde Laurent Garnier estaba seguramente dando una clase de baile magistral, estuvo ahí, se intentó, pero no hubo acuerdo y a esas horas ya se sabe que nadie tiene batería y no es plan.

SÁBADO

Kendrick Lamar es una de las gratas sorpresas de esta edición. Una decisión que se tomó un poco por consejos, por recomendaciones, por ese típico comentario de “Si no veis a Kendrick Lamar, os mato”. Gracias a esas voces que actuaron de Pepito Grillo y nos llevaron al escenario Heineken, a lo que se perfilaba como un fiesta muy gorda. De pronto nos encontramos en un círculo de gente emocionada que nos hizo entrar en calor pronto.Muchas manos arriba y mucha clase encima del escenario.

Teníamos ganas de ver lo que hace Blood Orange en directo así que nos pasamos un rato por el Pitchfork. Lo que vimos fue un trozo de concierto descafeinado y a medio gas que no consiguió robarnos mucho más tiempo. Dev Hynes no para de intentar reinventarse y esta careta tampoco le sienta bien.

Foals en primera fila era uno de los objetivos de este PS14. Yannis Philippakis es el ojito derecho de alguno de nosotros y eso se nota. Reencuentro con amistades festivaleras, un nudo en la garganta y a la espera de que empezase el concierto, de esta guisa estábamoscon una sonrisa de oreja a oreja. La dicotomía Foals, esa que nos llevó desde los saltos y empujones hasta el momento relax de “Spanish Sahara”, esa que supone una de las canciones estrellas de la banda; por algo será. Un Yannis sembrado, que se tiró repetidas veces al público, lástima que lejos de nuestra zona. Se hizo corto (buena señal), faltó “Olympic Airways” y, como siempre,faltó “Cassius”, mucho nos tememos que tendremos que ir descartando estos dos temas del repertorio de la banda.

El baño de ruido llegó con Mogwai en el escenario ATP, vestido para la ocasión con una estelada. Rave Tapes en directo suena igual de bien que el resto de lo que hacen en directo. Este grupo es uno de los impepinables para esta redactora, hacia las primeras filas, el silencio era sepulcral entre el público; máxima muestra de la potencia hipnótica de estos escoceses. Siempre un acierto, pero en el ATP sonaron especialmente bien.

No tuvimos que movernos de ese mismo escenario para ver el live de Cut Copy, que fue muy divertido y tocaron todos los temazos, pero, come on, eran las 4 de la mañana. Después, unos cuantos nos desplazamos al Pitchfork a ver un rato de Daniel Avery y otros cuantos fueron directamente al Ray-Ban a cerrar, como es tradición, con el que no podía faltar en esta espectacular edición del Primavera Sound: Dj Coco.

Los cierres a veces duelen, y el del Primavera Sound dolió mucho. La mítica selección de Dj Coco, el amanecer, el escenario Ray-Ban, el mar como telón de fondo y la gente bailando encima del escenario como si no hubiese un mañana. Un set de temazos, de sorpresas y de canalladas que bien son lo que funciona para cerrar una semana de música y experiencias más que musicales, cómo no, con el “Don’t Stop Believing” de Journey, insignia de la sesión de cierre. Se juntaron disfraces, gente con plantas, gente con cuadros, la mejor fauna y la flora del Fòrum, los que no podemos dejar que pase un minuto del festival sin nosotros, los que nos quedamos hasta que nos barren con esa cinta blanca y roja, en definitiva, los que sabemos cómo es un festival por dentro ;)

Y llegó el temido aunque necesario desfile hacia la puerta, con gafas de sol, claro, deseando no dejar nunca el recinto y acampar allí hasta el 2015. La misma sensación de alegría y cansancio y satisfacción y pena que todos los que nos rodeaban. Cánticos ebrios, las últimas fotos, las últimas servesa biar, las croquetas en la rampa, los abrazos y las despedidas, incluso algunos encuentros: la auténtica exaltación de la amistad en las primeras horas del día.

El Primavera es un festival maravilloso, una cita ineludible con lo bueno conocido y lo mejor por conocer. Para nosotras ha sido un festival en el que, como en todas las cosas que son buenas, hemos llorado y nos hemos reído. Descubrimientos de todo tipo, personales, musicales y existenciales. Charlas pre y post conciertos, análisis de la jornada a las 8 de la mañana en el after mejor y más cutre que pueda existir. La despedida amarga, la resaca del lunes acechándonos, el síndrome post festival inminente. Estas últimas que nombramos vienen dadas por lo que ha sido un gran festival, uno de los que marcan para siempre, uno para repetir, para recordar y sobre todo, en este caso, un festival para contar. 

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Segunda edición de Madrid Music Days

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Tras la inauguración de esta iniciativa el año pasado que busca reunir a toda la escena de la industria electrónica española, tuvimos la oportunidad de asistir este 2014 a la segunda de sus ediciones.

Más de cien ponentes repartidos en charlas, debates, talleres y masterclases divididos en Music Business, Comunicación y Música,donde pudimos disfrutar de las impresiones de profesionales de cada uno de los ámbitos. El impresionante COAM, el edificio de la Fundación Telefónica y el IED fueron encargados de acoger este evento.

En los paneles de Music Business se intercambiaron ideas sobre cómo mejorar tanto la escena clubbing como los grandes eventos y festivales. La creación de experiencias, el crear un ambiente único así como los distintos problemas que azotan a la música electrónica fueron los platos principales de esta sección.

En cuanto a comunicación, David Sánchez fue el encargado de la ponencia dedicada a el envío de contenidos musicales a prensa; Agus Árbol, David Puente, Fernando Fuentes, Joan S. 

Crónica Vetusta Morla @ Auditorio Víctor Villegas (Murcia)

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El placer y la suerte de poder disfrutar de los dos primeros conciertos de la gira “La Deriva” de Vetusta Morla no los tienen muchas personas, yo fui una de ellas.

Después de varios meses esperando con impaciencia las noticias sobre el nuevo trabajo de la banda, poco a poco han ido llegando las grandes y brillantes nuevas noticias. Fechas de la nueva gira, temas adelanto del nuevo disco y “La Deriva”. Cuando llegó a mis manos en formato físico el último disco de Vetusta Morla, ocurrió algo muy sencillo, me volví a enamorar de la música.

La primera cita de los madrileños con los escenarios ocurrió el 24 de abril en Murcia, en el Auditorio Víctor Villegas de la ciudad. Con dos fechas de lleno absoluto, Vetusta Morla volvía al auditorio que tanto les dio en el año 2012. Este fue el lugar donde se realizaron los dos conciertos con la OSRM para recaudar fondos con el objetivo de reconstruir el Conservatorio Narciso Yepes de Lorca (el cual fue terriblemente dañado en el terremoto del año 2011).

La ocasión era muy especial; inicio de gira, vuelta a los escenarios en España, un lugar que la banda no puede olvidar… la cita prometía emocionar a cualquiera que acudiese. El escenario aguardaba con el murmullo de todos los asistentes, seis “puestos”, cada uno con sus instrumentos, cada uno diferenciado, esperando a la llegada de los músicos.

Desde el primer instante en que Vetusta Morla pisaron el escenario se sintió en el ambiente como la emoción se extendía, como la persona que tenías delante, la de al lado, como todo el mundo sonreía y se preparaba para iniciar el que iba a ser en mi caso uno de los conciertos más emotivos que he vivido jamás.

Iniciando el set de canciones con “La Deriva”, las luces empezaron a bailar. Una tela enorme en el fondo del escenario era dibujada con diferentes imágenes que iban moviéndose al ritmo de cada canción. El primer tramo de concierto seguía con “Fuego” y “Golpe Maestro”, tres temas de su nuevo trabajo, dos de ellos más comprometidos y uno más visceral. Apostando con una apertura del concierto de temas más nuevos y por lo tanto menos conocidos, un inicio que tras un abrazo de aplausos cálidos y sinceros dio lugar al saludo cercano de Pucho. El público empezó a levantarse y a dejar abajo su asiento, sentíamos la necesidad inevitable de estar de pie, de sentir la música más de cerca, era imposible estar sentados.

Con “La Mosca en tu Pared” y “Pirómanos” seguíamos contando las canciones de este nuevo disco que está teniendo una acogida tremendamente buena. Un sonido que me penetraba en la piel, que se me metía en el pecho, una vibración del suelo que hacía que cada y una de las notas se quedase grabada en mi memoria musical. Ovación del dedicado público cuando empezaron los acordes de “Lo que te Hace Grande”. Después, con “Un día en el Mundo” empezó para mi un bucle de emociones que iban superándose con cada tema que tocaba la banda.

Uno de los momentos para mi más emotivos fue cuando le tocó el turno a “Cuarteles de Invierno”, que es sin duda uno de los ojitos derechos de este nuevo disco. Una sensación que iba aumentando poco a poco, con la elegancia que caracteriza a Vetusta Morla, una de las canciones donde para mí, el juego de luces y sonido fue más acertado, con un final del tema apoteósico. La mejor representación de “pelos de punta” que me hubiese imaginado.

Entre temas se comentó el largo y duro camino hacia este nuevo disco, hacia “La Deriva” esa deriva donde como dijo Pucho todos nos encontramos alguna vez. Metáforas que toman vida en nuestra mente, que se hacen reales con cada canción.

Siguieron la enamorada “Maldita Dulzura” y “La Grieta”. Siempre sucede en los conciertos, que los nuevos temas quizás son los que menos se sabe el público, aunque realmente lo noté poco. Supongo que mis decenas de escuchas de “La Deriva” hasta el día del concierto ayudaron a que sintiese este disco como nueva parte de mi vida, esas cosas tan mágicas que solo logran algunas bandas.

“Mapas”, “¡Alto!” y el rubor de “Copenhague” fueron las siguientes canciones. La eterna “Copenhague”, esa que tanto nos toca el corazón, momento en que todo el mundo se levanta, todos cantan, todos sonríen, donde se comprueba que el camino recorrido por Vetusta Morla es un camino solido construido con el mejor material. En esta canción David se coloca al lado de Pucho para marcar el ritmo de la canción, mano a mano.