Crónica concierto The Kooks en la sala Razzmatazz

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10:30h de la mañana, 1 de mayo. El trayecto Valencia-Barcelona se me hizo más largo que de normal (el despertador me había sonado a las 6 de la mañana y, como todos sabemos, lo madrugones no le sientan demasiado bien a nuestro cuerpo) pero cuando llegué a Razzmatazz y vi este cartel se me pasaron todos los males. Era por la mañana y ya había cola (esos fans incondicionales que cambian un soleado día de playa por la acera “cómoda y bonita” de Razzmatazz, pasando frío por la mañana y sufriendo el calor a las 15h de la tarde) pero no fue hasta pasadas las 18h de la tarde cuando se empezó a caldear el ambiente. Olía a que apenas faltaba una hora para que abriesen las puertas y la gente ya se había cansado de esperar. La cola cada vez se hacía más larga.

El valor de un fan incondicional

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Grupos que te marcan. Así, dicho de sopetón, puede sonar un poco raro…

“¿Me estás diciendo que unas personas que no conoces con canciones sobre cosas que no sabes (y muchas veces en un idioma que no es el tuyo) te marcan?” Sí, te estoy diciendo eso, y además lo digo completamente convencida.

Te llegan tanto que protagonizan la lista de “lo más escuchado” de tu iPod, te has recorrido demasiados kilómetros para ir a sus conciertos, has taladrado los oídos de todos y cada uno de tus amigos con sus canciones, darías todos tus ahorros por un año sabático de gira mundial con ellos y toda la gente que va contigo en el coche esta harta de escuchar siempre el mismo CD.

Te haces fan de un grupo, poco a poco, lentamente, y cuando te das cuenta ya es tarde.

Así es, y esto me pasó a mí cuando me pusieron “Seaside”… Mira, menos mal que no me acuerdo de quien me la enseñó porque si lo supiese no se qué le hacía…

La escuché y: “uy, que bonita”; la reescuché “voy a buscar como se llama el grupo”; “The Kooks… a ver cómo suenan el resto de canciones”, etc, etc, etc. Así hasta tener todos los CDs bien colocados en la estantería, todas las entradas de sus conciertos rotas y re-dobladas pegadas en la pared, las canciones más cantadas que ellos mismos, (desgastaditas las tengo señores hijos míos)…

Fan. Fan eres cuando estás en un lugar cualquiera (en el coche, en mitad de una tienda o en una situación de paz y armonía con todo el mundo en silencio), ponen una canción de ese grupo y la gente de tu alrededor te pide que te calmes porque te pones a bailar en plan extraterrestre y a cantar como estuvieses tú solo en el mundo (pero no, la gente te está mirando con cara de “vete al manicomio”). Eres fan si ya tienes las entradas para su concierto y solo llevan un minuto a la venta. Si tienes sus canciones en la cabeza en los momentos más inoportunos (como en un examen de vida o muerte o cuando te propones estudiar y acabas poniéndote su disco)…

De hecho yo ahora estoy a la espera de verlos en Barcelona, en el SOS4.8 o en Ibiza Rocks (o donde sea) y solo de pensarlo me pongo a bailar sevillanas, ole ole.

El caso, que a mí me parece algo muy bueno, bonito, pero eso sí, no barato.